Una misión para conectar mundos
En mayo de 2025, Música de las Plantas participó en uno de los acontecimientos más profundos y significativos de su historia. Una delegación de la comunidad espiritual de Damanhur se unió a la 7ª Caravana Educativa en la región del Cerrado de Brasil para presenciar un momento histórico: la colocación de la primera piedra de la primera Universidad Indígena Decolonial, UniKrahô, imaginada por el pueblo Krahô.
Nacido de un sueño colectivo, este proyecto tiende un puente entre los antiguos conocimientos indígenas y una nueva visión global, espiritual, holística y ecológica. ¿Su misión? Devolver la dignidad, la voz y un futuro a las poblaciones nativas reconectando a la humanidad con la sabiduría de la Tierra.
El Cerrado Sagrado: Cuna de vida
El Cerrado es uno de los ecosistemas más ricos y a la vez más amenazados del planeta. Hogar del 5% de la biodiversidad de la Tierra y de una vasta red de ríos, es la verdadera «cuna de las aguas» de Brasil. Sin embargo, se enfrenta a la destrucción provocada por la agricultura industrial y la deforestación. El pueblo Krahô, originario de Tocantins, lleva mucho tiempo luchando para proteger esta tierra sagrada y su patrimonio cultural.
Esta misión, guiada por el Templo de Plantar y la visión de Paulo César Araújo, con el apoyo de Damanhur, reunió a ocho viajeros, entre ellos Graziella, Tridacna y Passero, embajadores de un puente vivo entre los Pueblos de la Tierra y las Estrellas.
Encuentro con el Pueblo Krahô 
Tras un largo y difícil viaje por caminos de arena a través de paisajes remotos, la caravana llegó a la aldea de Manuel Gomes, hogar del Cacique Aprac (nombre portugués: Ismael). Rodeados de niños descalzos, sonrisas sinceras y naturaleza intacta, comenzó una profunda comunión.
El poblado, construido en círculo en torno a un fuego central, es el corazón palpitante de la comunidad. Allí, la gente canta, cuenta mitos y vive en perfecta armonía con los elementos. Es un mundo a la vez frágil y poderoso, que se equilibra entre la tradición y la modernidad, resistiendo a las antenas parabólicas, los pesticidas y los monocultivos gracias a la memoria de sus ancianos y a la fuerza de sus mujeres.
El nacimiento simbólico de UniKrahô
El proyecto universitario se presentó en una reunión de los 44 líderes de la aldea (Parri). Su sueño: integrar la lengua, las costumbres y la espiritualidad indígenas con técnicas educativas modernas, ofreciendo una vía de aprendizaje que eleve la identidad en lugar de borrarla. Una educación descolonial enraizada en el orgullo y el propósito.
El momento más emotivo se produjo a orillas del río Correntinho. Bajo una luna llena que convertía los árboles en catedrales vivientes, tuvo lugar la ceremonia de fundación. Cada participante ofreció una piedra simbólica, entre ellas una Millonita traída de los Templos de la Humanidad de Damanhur y una piedra que representaba a la Tierra herida. Se selló un pacto sagrado entre Graziella y Aprac, entre Damanhur y los Krahô.
El Bosque Canta: El Regalo de Ginkgo
Para coronar este momento, se ofreció un dispositivo Ginkgo Music of the Plants al Cacique Aprac. Un gesto cargado de un profundo significado simbólico: dejar que los Krahô oyeran la voz de su territorio: el sonido del Cerrado.
Conectado a un árbol, el Ginkgo traducía las señales electromagnéticas de la planta en una impresionante melodía. Cuando Dorindo, el cantor de la tribu, recibió el dispositivo, ocurrió algo extraordinario: el bosque empezó a cantar. Una música ancestral y vibrante llenó el aire, sorprendiendo a todos los presentes.
Fue un momento de pura armonía, en el que la tecnología sostenible dio voz a la naturaleza, una encarnación perfecta de la misión de Music of the Plants de unir a la humanidad y la flora en una sinfonía de vida compartida.
Hacia una nueva humanidad
UniKrahô no es sólo una escuela. Es un arquetipo, un faro, una semilla. Como se describe en el libro O Amanhã é Tribal, el futuro de la humanidad dependerá de nuestra capacidad para volver a los valores tribales: comunidad, naturaleza, espiritualidad y cooperación.
La Música de las Plantas adopta esta visión. Nuestros aparatos no son meros artilugios: son herramientas de concienciación. Escuchar a las plantas nos ayuda a curarnos, a relajarnos y a reclamar el lugar que nos corresponde en el gran organismo de la Tierra.
Conclusión: Escuchar para comprender
Lo que ocurrió en el Cerrado fue más que un viaje: fue una revelación. Cada melodía compuesta por una planta es una invitación a detenerse, escuchar y respetar. Y el Ginkgo, en su elegante sencillez, se ha convertido en símbolo de una nueva alianza: entre la tecnología y la sabiduría ancestral, la modernidad y la Madre Tierra.
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